Los antioxidantes son sustancias que protegen a las células de los radicales libres producidos por el organismo. También ayudan a mejorar la inmunidad y a prevenir enfermedades como la artritis reumatoide, ciertos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y relacionadas con la edad, como el Alzheimer. Las frutas, las verduras, las semillas y los cereales son las principales fuentes naturales. Por su alto contenido en fibra y su bajo contenido en colesterol y grasas saturadas, tienen razones adicionales para su consumo. La vainilla, las especias e incluso el cacao y el café también contienen estas sustancias beneficiosas, lo que significa que no sólo se encuentran en los alimentos del almuerzo y la cena.