Los prebióticos son sustancias presentes en ciertos alimentos que ingerimos, pero que no son digeridas por el organismo y, por tanto, sirven de alimento a los microorganismos beneficiosos del intestino. De este modo, el consumo de prebióticos es importante para el mantenimiento de la microbiota intestinal, para el sistema inmunitario y para el organismo en su conjunto. Los beneficios de los prebióticos incluyen: Reducción de los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre, disminución del riesgo de desarrollar cáncer de colon y recto, regulación del azúcar en la sangre, aumento de la absorción de calcio, hierro, fósforo y magnesio, aumento de la saciedad, entre otros.